El 80% de las máquinas que llegan a servicio no tienen una falla eléctrica: tienen aceite polimerizado en el caldero. Es decir, falta de limpieza.
Rutina diaria (5 minutos)
- Apaga el calor y deja el agitador encendido un minuto para que no se pegue el residuo.
- Con el caldero aún tibio, pasa un paño seco por el interior. El calor residual desprende la grasa fresca.
- Retira la charola y lávala con agua tibia y jabón neutro.
- Limpia el cristal por dentro y por fuera.
Nunca eches agua fría a un caldero caliente: el choque térmico deforma el metal y puede fisurar la soldadura.
Rutina semanal (20 minutos)
- Desmonta la charola y las guardas.
- Lava el caldero con agua tibia y jabón neutro usando esponja no abrasiva. No lo sumerjas: la parte eléctrica va sellada, pero no es impermeable.
- Seca completamente antes de volver a encender.
- Revisa que el cable y la clavija no tengan calentamiento ni cuarteaduras.
Rutina mensual
- Revisa el juego del agitador. Si se siente flojo o hace ruido metálico, deja de usarlo y llévalo a servicio.
- Limpia la lámpara superior con el equipo desconectado y frío.
- Verifica que los interruptores respondan de forma independiente.
Qué no hacer nunca
- Usar fibra metálica o desengrasantes industriales en el caldero antiadherente.
- Encender el caldero vacío, sin aceite. Es la causa número uno de resistencias quemadas.
- Guardar la máquina con residuos de sazonador: la sal es higroscópica y provoca corrosión.
Una máquina limpia no solo dura más: sabe distinto. El aceite viejo acumulado es la razón por la que unas palomitas saben “a rancio” aunque los insumos sean nuevos.